viernes, 9 de febrero de 2018
San Miguel de Allende. GTO.
San Miguel de Allende es una ciudad del estado mexicano de Guanajuato. Es parte de la macro región del Bajío.56 Es cabecera del municipio homónimo y uno de los principales destinos turísticos de México. Se encuentra a una altitud de 1910 m y está situada a 274 kilómetros, de la Ciudad de México, a 97 km de la ciudad de Guanajuato, a 157 km de León, y a 142 km de Moroleón.
En 2002 se declaro a San Miguel como Pueblo Mágico,7 siendo retirado este titulo en 2008 debido a que el 7 de julio de 2008 fue inscrita por la Unesco como Patrimonio cultural de la Humanidad, bajo el título de Villa Protectora de San Miguel y Santuario de Jesús Nazareno de Atotonilco, la distinción se otorgó debido a su aporte cultural y arquitectónico al Barroco mexicano y a su importancia en la lucha de Independencia de México de España.8
En 2017 fue nombrada por la revista Travel + Leisure como la mejor ciudad del mundo por su calidad en el servicio, amabilidad, gastronomía, limpieza, experiencia de compras y movilidad además de su gran aportación cultural, belleza arquitectónica, y lugares de diversión.
Historia:
Fundación
La ciudad fue fundada en 1542 por el monje franciscano Fray Juan de San Miguel, quien bautizó el asentamiento como San Miguel el Grande. Era un punto de paso importante del Antiguo Camino Real, parte de la ruta de plata que se conectaba con Zacatecas.
El pueblo se destacó prominentemente durante la Guerra de Independencia de México. Ignacio Allende, nativo de San Miguel, fue un líder clave en la guerra contra la dominación española. Capturado cuando marchaba hacia Estados Unidos en busca de armas, fue juzgado en Chihuahua, sentenciado y fusilado. Su cabeza fue expuesta en uno de los ángulos de la Alhóndiga de Granaditas en Guanajuato junto a las de Miguel Hidalgo, Juan Aldama y Mariano Jiménez. La población de San Miguel el Grande fue elevada a ciudad el 8 de marzo de 1826 y cambió el nombre por "San Miguel de Allende" en honor al héroe nacional.
Decada de 1900
Para la década de 1900, San Miguel de Allende estuvo a punto de convertirse en un pueblo fantasma. En 1926 fue declarado monumento histórico por el Gobierno mexicano, por lo que desde entonces el desarrollo en el distrito histórico está restringido para conservar el carácter colonial del pueblo.
Durante la década de 1950, San Miguel de Allende se convirtió en un lugar turístico conocido por su bella arquitectura colonial y sus fuentes termales. Después de la Segunda Guerra Mundial, San Miguel comenzó a revivir sus atractivos turísticos cuando muchos soldados norteamericanos fuera de servicio descubrieron que los servicios educativos de instituciones de EE. UU. acreditaban al Instituto Allende (fundado en 1950), por lo que se garantizaba la educación de su familia, dado lo cual empezaron a pasar largas temporadas en esta ciudad.
El lugar es famoso a nivel mundial por su clima templado, los ojos de agua termal y su arquitectura. San Miguel de Allende ha atraído una gran comunidad de residentes extranjeros, que componen gran parte de la población.
San Miguel cuenta con numerosas iglesias católicas con fachadas hermosas de cantera, pero la más espectacular, la Parroquia de San Miguel Arcángel, Convertida en el símbolo de la ciudad; esta interesante mole de cantera rosa, fue construida en el siglo XVIII con una portada en estilo barroco. Hacia 1880 se le sobrepuso la nueva fachada neogótica, realizada por el maestro Ceferino Gutiérrez, en la que sorprende la genial disposición de arcos ojivales, columnas y nichos con esculturas estilizadas. El interior del templo, de planta de cruz latina y decorado al estilo neoclásico, conserva algunos lienzos con temas religiosos que han sido atribuidos a los hermanos Juan y Nicolás Rodríguez Juárez. Se localiza frente a la Plaza Principal.
jueves, 31 de julio de 2014
Un México revolucionario vivió (y casi participa) en la Gran Guerra
Durante
los años de la Primera Guerra Mundial, México tuvo dos presidentes y 'estrenó'
una nueva Constitución

Lunes,
28 de julio de 2014 a las 06:30 (CNNMéxico) — Una historia de espías y
traiciones -nacionales y extranjeras- se vivía en México y en el mundo en la
primera década del siglo XX.
Era
1914, y mientras México estaba en medio de la Revolución y buscaba constituirse
como una nación y construir un gobierno estable y de leyes, en Europa se
gestaba el primer gran conflicto mundial.
Durante
los cuatro años que duró la Gran Guerra (1914-1918) México tuvo dos
presidentes: Victoriano Huerta y Venustiano Carranza. El primero llegó gracias
a una traición.
En
1913, Huerta capturó y asesinó al presidente Francisco I. Madero y al
vicepresidente José María Pino Suárez en un episodio conocido como la Decena
Trágica.
Aliado
con el general Félix Díaz (sobrino del expresidente Porfirio Díaz) y Henry Lane
Wilson, embajador de Estados Unidos en México, Huerta dio un golpe de Estado.
El 19
de febrero de 1913 Huerta asumió la presidencia de México con la misión de
apaciguar a los seguidores de Madero y traer paz al país. Pero no contaba con
que desde su despacho en el gobierno de Coahuila, Venustiano Carranza armaba un
ejército para derrocarlo.
A
través del Plan de Guadalupe, Carranza desconoció el gobierno de Huerta y
organizó a los sublevados en el Ejército Constitucionalista que tenía cuatro
divisiones lideradas por Álvaro Obregón, Francisco Villa, Pablo González y
Emiliano Zapata. Juntos derrocaron a Huerta, quien dejó el poder el 15 de julio
de 1914 y se exilió en Barcelona, España.
Así
como en México el asesinato de Madero había provocado nuevos conflictos, en
Europa, el 28 de julio de ese año iniciaría, tras el asesinato del archiduque
Francisco Fernando de Austria en Sarajevo, la Primera Guerra Mundial.
Dos
conflictos, dos continentes
1914 y
los años que le siguieron –hasta noviembre de 1918 que terminó la Gran Guerra –
no fueron de tranquilidad ni para México, ni para las potencias europeas.
Los
aliados Francia, Inglaterra y Rusia luchaban contra otro bloque de potencias:
Alemania, Austrohungría, el Imperio otomano (la actual Turquía) y Bulgaria.
En mayo
de 1915 el barco británico Lusitania naufragó tras un ataque alemán; ese mismo
año Italia entró a la guerra del lado de los aliados.
Mientras,
de este lado del Pacífico, 1915 fue el año de las disputas, el hambre y el caos
político. Los antes aliados constitucionalistas peleaban para solucionar sus
demandas: Villa y Zapata por la repartición de la tierra y Carranza y Obregón
por establecer un gobierno.
En
1917, tras celebrarse elecciones, Carranza ganó la presidencia y creó una nueva
Constitución, que consagraba las garantías individuales, soberanía sobre los
recursos de la nación y los derechos campesinos y obreros.
Para
entonces los alemanes, bajo el gobierno del káiser Guillermo II buscaron un
aliado en América para debilitar a EU: México.
Agentes
secretos alemanes se acercaron al exiliado Victoriano Huerta que aceptó
ayudarlos a vencer a Carranza, para que México se aliara con Alemania contra
EU.
Huerta
viajó de España a EU, pero fue detenido en Texas y encerrado en una prisión
donde murió tiempo después. Los alemanes no se dieron por vencidos y buscaron a
Villa quien con armamento alemán atacó Columbus, Nuevo México, lo que provocó
que militares de EU entraran a México para buscar a Villa, sin éxito.
Entonces
vino un tercer intento. El 16 de enero de 1917, el secretario de asuntos
exteriores del Imperio Alemán, Arthur Zimmermann, envió un telegrama al
embajador alemán en México, Heinrich von Eckardt, para buscar un acercamiento
con el gobierno de Carranza.
En el
famoso telegrama, el gobierno alemán pedía a su embajador que hablara con
Carranza para convencerlo de entrar en guerra con Estados Unidos, a cambio,
Alemania inyectaría fluidez a la economía mexicana y regresaría a México los
estados de Arizona, Texas y Nuevo México, perdidos en la guerra de 1847.
Cuando
Venustiano Carranza se enteró del ofrecimiento alemán, organizó una comisión
especial para informarse del asunto y tomar una decisión.
Recuperar
el territorio perdido era una buena oportunidad para el país, pero eso
significaría guerra con Estados Unidos en un momento en que México aún
enfrentaba división interna, por lo que Carranza rechazó la oferta.
1918
fue un año de pérdidas para el imperio Astrohúngaro. Estados Unidos interviene
militarmente en la guerra, lo que hace definitiva la victoria de los aliados.
La Gran Guerra terminó el 11 de noviembre a las 11 de la mañana.
sábado, 26 de julio de 2014
Diez beneficios saludables del tequila.
La
bebida data de la Conquista Española pero retomó fuerza a partir de la
Revolución Mexicana.
CIUDAD
DE MÉXICO (24/JUL/2014).- El tequila es
una de las bebidas que siempre se relacionan con el orgullo mexicano, un trago
que solo toman los conocedores de sus efectos, un sabor como el de ningún otro
néctar, que nos reafirma como nacionales y nos hace tener ganas de gritar ¡Viva
México!.
De la
mera cuna del Mariachi, el tequila es un aguardiente que se fabrica en Jalisco,
mediante un proceso de destilado del fermentado que se obtiene de la planta del
agave azul, en el cual se encuentra una pequeña piña a la que se llama mezcal o
maguey.
Con una
historia que data desde los años de la Conquista Española, pero que retomó
fuerza a partir de la Revolución Mexicana, el tequila es una bebida que se ha
producido en México, con mayor actividad, desde la mitad del siglo XX, cuando
afianzó la exportación a países de América y de Europa.
El
tequila tiene por lo mismo una denominación de origen que coloca a nuestra
región geográfica, es decir México, como un país en el que se produce la bebida
de manera originaria, cuya calidad es característica exclusiva de ésta, lo que
le da esta calidad a nuestra nación.
El
tequila es como siempre, uno de los mejores aliados de la imaginación y del mal
de amores ¿por qué no? Te presentamos diez beneficios que no sabías del tequila.
1)
Conciliar el sueño. Uno de los mejores remedios si sufres de insomnio es tomar
un caballito de tequila antes de ir a la cama. Ayudará a que concilies el sueño
de una manera más fácil. Funciona como un relajante muscular por lo cual te
sentirás libre de presiones.
2)
Disuelve grasa. Ayuda a que los niveles de colesterol en la sangre disminuyan,
por lo cual ayuda a que tengas una mejor salud cardiovascular. Además es útil
para que el metabolismo sea más rápido y quemes grasa.
3)
Favorece la absorción de calcio. Si sufres de problemas en los huesos o solo
quieres cuidarlos, esta bebida es un gran aliado, pues permitirá que la manera
en que tu cuerpo absorbe el calcio sea más rápida y profunda.
4)
Optimiza funciones cardiacas. Debido a que ayuda a disminuir el colesterol,
también mejora la presión arterial, lo que evitará que seas un candidato a un
paro cardiaco.
5)
Mejor la salud intestinal. Estudios recientes han demostrado que el tequila es
uno de los mejores aliados en las enfermedades que se generan en el colón, por
ejemplo, la colitis, el síndrome de intestino irritable o incluso, el cáncer.
6)
Contrarresta la diabetes. Cuando se tiene diabetes, no se produce la cantidad
de insulina necesaria para el cuerpo o no la aprovecha de manera adecuada, en
este contexto, estudios demuestran que el agave estimula la hormona GLP-1 lo
que incrementa la producción.
7) Para
el resfriado. No es broma cuando la gente te recomienda un caballito cuando
estás resfriado. Una mezcla de tequila con jarabe de agave y jugo de limón
fresco podrían ser la solución cuando de quitar la gripa se trata.
8) Es
bajo en calorías. La planta de agave es conocida por ser baja en calorías
además de ayudar a disminuir el apetito y disolver las grasas, solo hay que
tener cuidado cuando se trata de una bebida que mezcla el tequila con el
azúcar, como las margaritas.
9) Es
afrodisíaco. Es conocido por sus propiedades afrodisíacas, sobre todo para el
organismo femenino, lo que lo coloca como una de las bebidas preferidas de
ellos, algunos tragos que te recomendamos en el Tequila Sunrise o una típica
margarita.
jueves, 24 de julio de 2014
Lo que debes saber del tequila
Te presentamos algunos datos para que conozcas más sobre esta bebida típica mexicana
CIUDAD DE MÉXICO (24/JUL/2014).- Reconocido en el mundo como la bebida mexicana por excelencia, lo celebramos en el Día Nacional del Tequila.
1.- De acuerdo con el Consejo Regulador de Tequila, esta bebida es un aguardiente elaborado a partir de la destilación del mosto fermentado que se obtiene del agave azul o tequilana Weber. Al corazón de la planta, semejante a una gigantesca piña, se le denomina "mezcal".
2.- La popularidad de la bebida se expandió después de la Independencia de México, cuando no llegaban fácilmente al país los destilados españoles.
3.- Desde 1974 la bebida está protegida por la Denominación de Origen, es decir, sólo se puede llamar Tequila al que cumpla con todos los requisitos establecidos en la Norma Oficial, sea fabricado por productores autorizados y en algunos municipios de los estados de Jalisco, Guanajuato; Michoacán, Nayarit y Tamaulipas.
4.-Las grandes estrellas del cine mexicano, como Pedro Infante o Jorge Negrete, la hicieron parte de sus historias en las películas, sin embargo, lo bebían de golpe, lo que es incorrecto. Se debe tomar primero un pequeño trago y dejar que recorra toda la boca para acostumbrar el paladar y después continuar con otro trago. El limón y la sal se hicieron populares como una forma de hacer que el sabor no fuera tan fuerte para los extranjeros. Los expertos sugieren tomarlo solo.
5.- De acuerdo con la norma mexicana que rige a la bebida, esta puede ser comercializada en cinco presentaciones, ya sean envasadores nacionales o extranjeros: Blanco, Joven, Reposado (que debe madurarse por lo menos dos meses en barricas de roble o encino), Añejo (un año en maduración en barricas de no más de 600 litros) o Extra añejo (tres años en barricas de no más de 600 litros).
6.- Existen dos tipos de tequila, los que están elaborados con un 51 por ciento de agave tequilana Weber y obtienen el resto de sus azúcares de piloncillo o caña de azúcar, o los que tienen una mayor calidad fabricados 100 con tequilana Weber.
7.- Existe un circuito de tequila en los alrededores de Pénjamo, en Guanajuato, donde también existe la Denominación de Origen. Te lleva http://www.xanharati.com
8.- En 2006 la UNESCO declaró el paisaje agavero y antiguas instalaciones industriales de Tequila, como Patrimonio de la Humanidad.
9.- En la Ciudad de México visita el Museo del Tequila y el Mezcal, localizado en Plaza Garibaldi en la Colonia Centro. Ahí conocerás más acerca de la bebida y puedes probarla. Tel. 5529 1238 http://www.mutemgaribaldi.mx
10.- En Guadalajara toma el José Cuervo Express un tren que te lleva al pueblo de Tequila en donde se encuentra Mundo Cuervo donde verás el proceso de fabricación de la bebida. En el camino disfruta de bocadillos y bebidas a base de tequila. Costo por persona desde mil 350 pesos. Tel. 01 800 523 977 377. http://www.josecuervoexpress.com
lunes, 31 de marzo de 2014
Las Haciendas en México.
Las Haciendas en México.

Los antecedentes
Las haciendas eran un modelo económico que data desde la época de la Conquista de México por los españoles, donde las grandes extensiones de tierra —entre dos mil 500 y tres mil hectáreas— se les daban como premio a los conquistadores. Hasta antes de 1650, a las haciendas se les llamaba estancias.
En México, el sistema de las haciendas fue un modelo económico por más de tres siglos que hacía funcionar en buena parte la economía del país, pues en ellas se producían granos, animales y se extraía metal. Por eso se volvieron importantes.
Era un conjunto de bienes y riquezas con una estructura arquitectónica muy definida que un individuo posee; esto contrasta con la cantidad de gente que se necesitaba para que el latifundio marchara y fuera casi autosuficiente, que poco requería del exterior.
Este tipo de construcciones se diseñaban con base en determinadas jerarquías. Primero se hallaba el casco de la hacienda, que albergaba las habitaciones del hacendado y su familia con el estilo imperante en esa época. En seguida estaban las oficinas del administrador y su casa. Después la casa del caporal y los mayordomos, la capilla y la tienda de raya.
Alejado del casco de la hacienda se encontraban las casas de los caballerangos, los peones, hasta llegar a los humildes jacales de los campesinos, quienes eran los que realmente trabajaban el campo.
En su libro “Por las Haciendas de Jalisco”, Olivia Campos de Gallo señala que el surgimiento de dichas haciendas comienza en el siglo XVI, cuando la corona española compensó los servicios de ciertos conquistadores mediante las llamadas “mercedes”; es decir, una recompensa o regalo a favor, en virtud de la falta de metales y piedras preciosas que, cuando se embarcaron, soñaron encontrar fácilmente en América.
De acuerdo con la tradición medieval, “todo era Dios”. Mientras que las almas y el más allá eran responsabilidad del Papa, los bienes y cuerpos de acá eran a gusto del emperador. Así que el Vaticano hizo un Tratado con el Rey de España y le había concedido el patronato de la Iglesia en ese continente.
En consecuencia, en las tierras recién incorporadas a su dominio material, su majestad no sólo podía mercedar tierras a quien quisiera gratificarle sus servicios sino que también estaba en condiciones de encomendarle indios para que se cumpliera, “como Dios manda”, con los preceptos vitales de los católicos y de esta manera alcanzaran la eterna salvación.
Fue así que las mercedes lograron trascender varias generaciones y dieron lugar a las haciendas que se repartieron a lo largo y ancho del territorio, convirtiéndose en unidades de producción autosuficientes. De modo que los primeros hacendados coexistieron con indios y peones en el mismo predio.
A diferencia de la casa de los peones e indios (modestas e incómodas), las de los patrones eran construcciones cómodas y elegantes.
En el olvido
La restauradora Nieves Campos Meyenberg explica que dentro de las haciendas se comenzaron a generar núcleos de población, y por ende clases sociales, donde la clase dominante que eran los dueños cometían abusos explotando a sus trabajadores y así creando clases sociales marginadas.
Por un lado, el hacendado y su familia tenían todo a su favor, ya que disponían de la oportunidad de irse a estudiar a Europa. Los propietarios eran los acaparadores de la economía y de los llamados latifundios, pues era un solo dueño para la finca agraria con una gran extensión de terreno. Y por otro lado se encontraba la clase explotada, que eran los que trabajaban para los hacendados, una especie de esclavitud solapada, pues aunque no se le llamaba de tal forma, los abusos a esta clase social tenían la aprobación de los gobiernos federal y central de aquel entonces.
Estos jornaleros iban a las tiendas de raya a comprar lo necesario para sobrevivir, de manera que había ocasiones que no les alcanzaba para pagar, por lo que se les prestaba dinero y la próxima vez que iban se les descontaba lo que debían más lo que se volvían a llevar. De tal manera que esto se convertía en un cuento de nunca acabar, aunado a que no sabían leer ni escribir, así que las cuentas, que de por sí eran largas, el encargado de la tienda las hacía más todavía.
El sistema hacendario sometía a los peones a la esclavitud. Hasta que en 1910 sobrevino la Revolución Mexicana, cuyas bases era acabar con la explotación hacia los campesinos. El comienzo de este movimiento revolucionario surge, precisamente, en las haciendas de Morelos, con Emiliano Zapata.
Fue un proceso que duró años, aproximadamente hasta 1918, con la expropiación de las últimas tierras de las haciendas que fueron saqueadas, abandonadas y que, muchas veces, concluía con el asesinato de los hacendados.
Es por eso que se volvió un fenómeno no estudiado en nuestro país, de cierta forma por lo que representaba: esclavitud y explotación, además de que los límites geográficos no eran los mismos.
El saqueo y abandono
Anteriormente, la división geográfica era diferente. No había municipios, se les llamaba cantones, equivalentes a dos o tres municipios actuales.
Al momento de expropiarse las haciendas, se les repartieron a los campesinos y sólo se dejó el casco y la capilla para los descendientes de los hacendados, pero como estaban saqueadas y destruidas, no les interesaba atenderlas, por lo que las abandonaban o las vendían.
Además, los vecinos de esas tierras iban y robaban materiales como piedras, maderas o ladrillos para construir sus hogares, hasta que fueron desapareciendo, menciona Nieves Campos.
Los antecedentes
Las haciendas eran un modelo económico que data desde la época de la Conquista de México por los españoles, donde las grandes extensiones de tierra —entre dos mil 500 y tres mil hectáreas— se les daban como premio a los conquistadores. Hasta antes de 1650, a las haciendas se les llamaba estancias.
En México, el sistema de las haciendas fue un modelo económico por más de tres siglos que hacía funcionar en buena parte la economía del país, pues en ellas se producían granos, animales y se extraía metal. Por eso se volvieron importantes.
Era un conjunto de bienes y riquezas con una estructura arquitectónica muy definida que un individuo posee; esto contrasta con la cantidad de gente que se necesitaba para que el latifundio marchara y fuera casi autosuficiente, que poco requería del exterior.
Este tipo de construcciones se diseñaban con base en determinadas jerarquías. Primero se hallaba el casco de la hacienda, que albergaba las habitaciones del hacendado y su familia con el estilo imperante en esa época. En seguida estaban las oficinas del administrador y su casa. Después la casa del caporal y los mayordomos, la capilla y la tienda de raya.
Alejado del casco de la hacienda se encontraban las casas de los caballerangos, los peones, hasta llegar a los humildes jacales de los campesinos, quienes eran los que realmente trabajaban el campo.
En su libro “Por las Haciendas de Jalisco”, Olivia Campos de Gallo señala que el surgimiento de dichas haciendas comienza en el siglo XVI, cuando la corona española compensó los servicios de ciertos conquistadores mediante las llamadas “mercedes”; es decir, una recompensa o regalo a favor, en virtud de la falta de metales y piedras preciosas que, cuando se embarcaron, soñaron encontrar fácilmente en América.
De acuerdo con la tradición medieval, “todo era Dios”. Mientras que las almas y el más allá eran responsabilidad del Papa, los bienes y cuerpos de acá eran a gusto del emperador. Así que el Vaticano hizo un Tratado con el Rey de España y le había concedido el patronato de la Iglesia en ese continente.
En consecuencia, en las tierras recién incorporadas a su dominio material, su majestad no sólo podía mercedar tierras a quien quisiera gratificarle sus servicios sino que también estaba en condiciones de encomendarle indios para que se cumpliera, “como Dios manda”, con los preceptos vitales de los católicos y de esta manera alcanzaran la eterna salvación.
Fue así que las mercedes lograron trascender varias generaciones y dieron lugar a las haciendas que se repartieron a lo largo y ancho del territorio, convirtiéndose en unidades de producción autosuficientes. De modo que los primeros hacendados coexistieron con indios y peones en el mismo predio.
A diferencia de la casa de los peones e indios (modestas e incómodas), las de los patrones eran construcciones cómodas y elegantes.
En el olvido
La restauradora Nieves Campos Meyenberg explica que dentro de las haciendas se comenzaron a generar núcleos de población, y por ende clases sociales, donde la clase dominante que eran los dueños cometían abusos explotando a sus trabajadores y así creando clases sociales marginadas.
Por un lado, el hacendado y su familia tenían todo a su favor, ya que disponían de la oportunidad de irse a estudiar a Europa. Los propietarios eran los acaparadores de la economía y de los llamados latifundios, pues era un solo dueño para la finca agraria con una gran extensión de terreno. Y por otro lado se encontraba la clase explotada, que eran los que trabajaban para los hacendados, una especie de esclavitud solapada, pues aunque no se le llamaba de tal forma, los abusos a esta clase social tenían la aprobación de los gobiernos federal y central de aquel entonces.
Estos jornaleros iban a las tiendas de raya a comprar lo necesario para sobrevivir, de manera que había ocasiones que no les alcanzaba para pagar, por lo que se les prestaba dinero y la próxima vez que iban se les descontaba lo que debían más lo que se volvían a llevar. De tal manera que esto se convertía en un cuento de nunca acabar, aunado a que no sabían leer ni escribir, así que las cuentas, que de por sí eran largas, el encargado de la tienda las hacía más todavía.
El sistema hacendario sometía a los peones a la esclavitud. Hasta que en 1910 sobrevino la Revolución Mexicana, cuyas bases era acabar con la explotación hacia los campesinos. El comienzo de este movimiento revolucionario surge, precisamente, en las haciendas de Morelos, con Emiliano Zapata.
Fue un proceso que duró años, aproximadamente hasta 1918, con la expropiación de las últimas tierras de las haciendas que fueron saqueadas, abandonadas y que, muchas veces, concluía con el asesinato de los hacendados.
Es por eso que se volvió un fenómeno no estudiado en nuestro país, de cierta forma por lo que representaba: esclavitud y explotación, además de que los límites geográficos no eran los mismos.
El saqueo y abandono
Anteriormente, la división geográfica era diferente. No había municipios, se les llamaba cantones, equivalentes a dos o tres municipios actuales.
Al momento de expropiarse las haciendas, se les repartieron a los campesinos y sólo se dejó el casco y la capilla para los descendientes de los hacendados, pero como estaban saqueadas y destruidas, no les interesaba atenderlas, por lo que las abandonaban o las vendían.
Además, los vecinos de esas tierras iban y robaban materiales como piedras, maderas o ladrillos para construir sus hogares, hasta que fueron desapareciendo, menciona Nieves Campos.
lunes, 23 de diciembre de 2013
jueves, 8 de agosto de 2013
Estudio explica por qué ingenieros, programadores y científicos son antisociales.
Posted by: ComoProgramar in Noticias y novedades 7 agosto, 2013

Llega a la oficina o laboratorio y se sienta en silencio a trabajar, a veces, aislado en sus audífonos. Nunca recuerda los cumpleaños y aunque lo haga, no saluda. Le cuesta interactuar con los demás y, cuando lo hace, nos sorprende por su carencia de tacto ante situaciones sociales.
Si esta descripción te es conocida, probablemente tengas algún amigo científico, ingeniero o programador cuya falta de empatía -por no llamarle antisocial- trasciende fronteras. “¿Por qué este sujeto es incapaz de ponerse en los zapatos de los demás?”, suele ser una pregunta frecuente ante sus reacciones.
La respuesta: no puede pues, para ser un profesional exitoso, su cerebro debe funcionar así.
Esta es la asombrosa conclusión de la Universidad de Case Western Reserve en Estados Unidos, tras determinar que cuando el cerebro humano se aboca por completo a una tarea que requiere sus habilidades analíticas, sus habilidades sociales simplemente se van de vacaciones.
El estudio, conducido por el profesor de ciencias cognitivas, Anthony Jack, postula que, normalmente, una persona se mantiene en equilibrio entre dos redes neuronales definidas: una para el razonamiento lógico y la otra para atender nuestras necesidades sociales.
Por desgracia, los experimentos del equipo concluyeron que la mente humana no puede atender ambas redes al mismo tiempo, por lo que al trabajar con una, la otra es suprimida.
“Es parte de la evolución de nuestra estructura cognitiva. El pensamiento empático y analítico son, al menos hasta cierto punto, mutuamente excluyentes en el cerebro”, explicó Jack.
El hecho de que el cerebro tuviera dos modos de razonamiento diferentes era un concepto ya conocido. De hecho, una teoría postula que una de las redes está construida para realizar tareas dirigidas, mientras que la otra permite a nuestra mente divagar. Otra versión afirma que en realidad una de ellas maneja la atención externa, mientras que la otra se dirige a la atención interna.
Pero independiente de las interpretaciones, este nuevo estudio que ya sea que se nos presenten problemas analíticos o sociales -ambos estímulos externos- el cerebro elige la red adecuada para procesarlos, suprimiendo automáticamente la otra, algo que que el equipo comprobó analizando patrones de respuesta por medio de una resonancia magnética en 45 sujetos de prueba.
“La desconexión entre nuestro entendimiento experimental y nuestro entendimiento científico se conoce como la ‘brecha explicatoria’. En 2006, el filósofo Philip Robbins y yo concebimos una teoría bastante loca: que la brecha explicatoria está determinada por nuestra estructural neuronal. Ahora me sorprende percatarme de cuán coherentes son estos resultados con aquella teoría”, consignó Jack al portal científico Science Daily.
“Esto demuestra que las personalidades científicas realmente dejan algo fuera: la sensibilidad humana. Un gran desafío para la ciencia cognitiva ahora será cómo podemos traducir mejor las descripciones mecánicas frías y distantes que produce la neurociencia y el entendimiento intuitivo y emocional que nos permite relacionarnos entre nosotros como personas”, sentenció.
Desde la depresión hasta el autismo
Pero el hallazgo no sólo permite saber por qué nuestro colega tan genial en el trabajo es, a la vez, tan raro en los eventos. También abre un nuevo campo de investigación para los desórdenes neuropsicopáticos, que van desde la ansiedad y la depresión hasta la esquizofrenia, todas las cuales son disfuncionalidades sociales de algún tipo.
Más aún, la nueva teoría permitiría comprender mejor condiciones como el autismo -que presenta una altísima capacidad para resolver problemas visual-espaciales y para manipular figuras de dos y tres dimensiones, pero con habilidades sociales muy pobres- o por el contrario, para el síndrome de Williams -que presenta individuos cálidos y amigables, pero deficientes en habilidades visual-espaciales.
Y yendo aún más lejos, el descubrimiento también explicaría por qué algunos individuos, imbuidos en sus labores, pueden alejarse de sus principios morales.
“Quieres tener a un Gerente altamente analítico en una empresa para que la dirija eficientemente, pero este sujeto puede extraviar su brújula moral si se queda pegado en este tipo de razonamiento. ¿Cómo ese mismo Gerente pudo ser tan ciego para no percatarse de la crisis de relaciones públicas que iba a provocar su decisión de despidos masivos para recortar costos?”, plantea Jack.
“Nunca podrás usar ambas redes al mismo tiempo, pero lo que debemos tratar es de circular eficientemente entre ambas, y sobre todo emplear el mecanismo de razonamiento correcto, para la situación adecuada”, concluyó.
Nota según mi opinión: Esto solo pasa en la mayoría de los casos no todos.

Llega a la oficina o laboratorio y se sienta en silencio a trabajar, a veces, aislado en sus audífonos. Nunca recuerda los cumpleaños y aunque lo haga, no saluda. Le cuesta interactuar con los demás y, cuando lo hace, nos sorprende por su carencia de tacto ante situaciones sociales.
Si esta descripción te es conocida, probablemente tengas algún amigo científico, ingeniero o programador cuya falta de empatía -por no llamarle antisocial- trasciende fronteras. “¿Por qué este sujeto es incapaz de ponerse en los zapatos de los demás?”, suele ser una pregunta frecuente ante sus reacciones.
La respuesta: no puede pues, para ser un profesional exitoso, su cerebro debe funcionar así.
Esta es la asombrosa conclusión de la Universidad de Case Western Reserve en Estados Unidos, tras determinar que cuando el cerebro humano se aboca por completo a una tarea que requiere sus habilidades analíticas, sus habilidades sociales simplemente se van de vacaciones.
El estudio, conducido por el profesor de ciencias cognitivas, Anthony Jack, postula que, normalmente, una persona se mantiene en equilibrio entre dos redes neuronales definidas: una para el razonamiento lógico y la otra para atender nuestras necesidades sociales.
Por desgracia, los experimentos del equipo concluyeron que la mente humana no puede atender ambas redes al mismo tiempo, por lo que al trabajar con una, la otra es suprimida.
“Es parte de la evolución de nuestra estructura cognitiva. El pensamiento empático y analítico son, al menos hasta cierto punto, mutuamente excluyentes en el cerebro”, explicó Jack.
El hecho de que el cerebro tuviera dos modos de razonamiento diferentes era un concepto ya conocido. De hecho, una teoría postula que una de las redes está construida para realizar tareas dirigidas, mientras que la otra permite a nuestra mente divagar. Otra versión afirma que en realidad una de ellas maneja la atención externa, mientras que la otra se dirige a la atención interna.
Pero independiente de las interpretaciones, este nuevo estudio que ya sea que se nos presenten problemas analíticos o sociales -ambos estímulos externos- el cerebro elige la red adecuada para procesarlos, suprimiendo automáticamente la otra, algo que que el equipo comprobó analizando patrones de respuesta por medio de una resonancia magnética en 45 sujetos de prueba.
“La desconexión entre nuestro entendimiento experimental y nuestro entendimiento científico se conoce como la ‘brecha explicatoria’. En 2006, el filósofo Philip Robbins y yo concebimos una teoría bastante loca: que la brecha explicatoria está determinada por nuestra estructural neuronal. Ahora me sorprende percatarme de cuán coherentes son estos resultados con aquella teoría”, consignó Jack al portal científico Science Daily.
“Esto demuestra que las personalidades científicas realmente dejan algo fuera: la sensibilidad humana. Un gran desafío para la ciencia cognitiva ahora será cómo podemos traducir mejor las descripciones mecánicas frías y distantes que produce la neurociencia y el entendimiento intuitivo y emocional que nos permite relacionarnos entre nosotros como personas”, sentenció.
Desde la depresión hasta el autismo
Pero el hallazgo no sólo permite saber por qué nuestro colega tan genial en el trabajo es, a la vez, tan raro en los eventos. También abre un nuevo campo de investigación para los desórdenes neuropsicopáticos, que van desde la ansiedad y la depresión hasta la esquizofrenia, todas las cuales son disfuncionalidades sociales de algún tipo.
Más aún, la nueva teoría permitiría comprender mejor condiciones como el autismo -que presenta una altísima capacidad para resolver problemas visual-espaciales y para manipular figuras de dos y tres dimensiones, pero con habilidades sociales muy pobres- o por el contrario, para el síndrome de Williams -que presenta individuos cálidos y amigables, pero deficientes en habilidades visual-espaciales.
Y yendo aún más lejos, el descubrimiento también explicaría por qué algunos individuos, imbuidos en sus labores, pueden alejarse de sus principios morales.
“Quieres tener a un Gerente altamente analítico en una empresa para que la dirija eficientemente, pero este sujeto puede extraviar su brújula moral si se queda pegado en este tipo de razonamiento. ¿Cómo ese mismo Gerente pudo ser tan ciego para no percatarse de la crisis de relaciones públicas que iba a provocar su decisión de despidos masivos para recortar costos?”, plantea Jack.
“Nunca podrás usar ambas redes al mismo tiempo, pero lo que debemos tratar es de circular eficientemente entre ambas, y sobre todo emplear el mecanismo de razonamiento correcto, para la situación adecuada”, concluyó.
Nota según mi opinión: Esto solo pasa en la mayoría de los casos no todos.
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